El mundial acaba, pero la búsqueda sigue: el Colectivo Luz de Esperanza comparte su experiencia.
Por: Barush Maqueda
En 2026, México fue una de las sedes del Mundial de fútbol, y entre todas las sorpresas, destacó el álbum de stickers en donde se podían coleccionar fotografías de los jugadores de cada equipo. Y mientras algunos anhelaban encontrar la estampa de su futbolista favorito, un gran porcentaje de las madres buscadoras también estaban luchando para localizar a sus seres queridos.

Esta analogía surgió a partir de lo expuesto en el conversatorio “Miradas diversas a las desapariciones: del mundial de fútbol a las fichas vivas de búsqueda”, coordinado por el Dr. Luis Josué Lugo Sánchez (CEIICH, UNAM) y encabezado por el Colectivo Luz de Esperanza (Jalisco), el Dr. Edgar Zuñiga (UNCR), la Mtra. Ericka Barajas (UNSAM) y el Dr. Darwin Franco (ITESO).
La reunión, llevada a cabo virtualmente, tejió una reflexión sobre las desapariciones forzadas y los esfuerzos por parte de los colectivos, en conjunto a las miradas de la academia y el uso disruptivo de Inteligencia Artificial como apoyo a la colectividad.

Durante su intervención, el Dr. Darwin Franco enfatizó que esta lucha no es estacional ni ocurre cada cuatro años, es una exigencia diaria que demanda herramientas (tanto teóricas como prácticas) para agilizar la localización. En este marco, definió como “tecnologías de la esperanza” a todos aquellos avances que la sociedad civil apropia para potenciar sus estrategias de búsqueda.
Como ejemplo, destacó cómo las familias resignificaron las estampas del álbum Panini para transformarlas en fichas de búsqueda con ayuda de Inteligencia Artificial. Esta irrupción en el espacio público permitió insertar la exigencia de justicia en medio de la saturación informativa del torneo.

Por su parte, Liliana Meza, cofundadora del Colectivo Luz de Esperanza en Jalisco, compartió su experiencia con la desaparición forzada de su hijo Carlos Maximiliano Romero Meza: “Al principio no tenía apoyo ni de la universidad de mi hijo ni del gobierno, no sabía a quién acercarme. Al ver que sola no lograría nada, y tras conocer a una comunicóloga, conocí a Héctor Flores, con quien co-fundé el colectivo”, subrayó.
Meza dijo que el caso de su hijo es el segundo en Jalisco en ser reconocido mediante un amparo federal como desaparición forzada, sentado como tesis jurisprudencial. Asimismo, denunció cómo las autoridades manipulan las cifras e imponen narrativas estigmatizantes sobre las víctimas.
A su vez, la activista visibilizó el uso de la Inteligencia Artificial para generar videos donde los rostros digitalizados de las personas desaparecidas narran su propia historia. Esta estrategia busca humanizar las fichas técnicas y recordar que no son cifras, sino vidas e historias interrumpidas. La madre buscadora concluyó su participación con una premisa clara: “La lucha no es solo por quienes están desaparecidos, también es para evitar que le ocurra a alguien más”.

Posteriormente, intervino Héctor Flores, también cofundador del colectivo y padre de Héctor Daniel Flores Hernández. Durante su participación, señaló que, aunque la sociedad es consciente de las desapariciones forzadas, muy pocos actúan para detenerlas.
Flores cuestionó con dureza el contraste entre el millonario presupuesto invertido en las ciudades sede durante el Mundial de Fútbol y la escasez de recursos destinados a la investigación y búsqueda de personas: "La fiscalía argumentaba no contratar personal por falta de presupuesto, pero el maquillaje de las ciudades durante el mundial demostró todo lo contrario", enfatizó. Finalmente, instó a la ciudadanía a cuestionar esta realidad para empezar a reconstruir el tejido social en México.
Consecutivamente, la Mtra. Erika Barajas, también voluntaria del colectivo, compartió una anécdota ocurrida el 18 de junio en Guadalajara, durante uno de los partidos de la Selección Mexicana. Ese día, mientras realizaban una marcha rodeados por una multitud en ambiente festivo, notaron a un hombre escuchando música a alto volumen mientras observaba detenidamente a las familias y sus mantas de búsqueda. Al pedirle que le bajara al volumen, el hombre reveló que él también tenía un familiar desaparecido y que entendía su dolor, sin embargo, se negó a apagar su bocina argumentando que tenía derecho a estar ahí y que solo guardaría silencio el día que el resto de los presentes también lo hicieran.

"Esta anécdota me dejó pensando profundamente", reflexionó Barajas. "Demuestra que la crisis nos atraviesa a todos: incluso entre la multitud festiva del Mundial, había personas viviendo exactamente la misma tragedia, aunque no llevaran una pancarta en las manos".
Para finalizar, el Dr. Edgar Zúñiga sentenció que el Estado ha fallado en su responsabilidad primaria de proteger a la ciudadanía. Explicó que, si bien las dinámicas de desaparición han evolucionado históricamente (desde acciones colectivas a nuevos riesgos en aplicaciones de citas y redes sociales), las estrategias de búsqueda también se han reestructurado. Muestra de ello es la Inteligencia Artificial, que abre un horizonte de esperanza: "Hay un giro radical, porque un dispositivo creado para los fines del capitalismo se ha convertido en una herramienta de memoria y resistencia", afirmó.
Así, la estrategia adoptada por los colectivos durante el Mundial no solo fue escalonada, sino disruptiva al apropiarse de la fiesta futbolera para resignificarla en un acto de exigencia y memoria. Porque si bien es cierto que la pelota finalmente volvió a casa, la pregunta sigue en el aire: ¿y los desaparecidos cuándo?




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